COVID-19 – el distanciamiento social es un privilegio. Comentario desde una perspectiva intercultural.

Un amigo me llamó desde Alemania. “Aquí hay líneas pegadas al piso en el supermercado para mantener la distancia de dos metros entre las personas. La gente se volvió loca, casi no hay papel higiénico, ni harina para pan. Pero hay chocolate”.

A un océano de distancia, me encuentro en la misma situación de tener que ir de compras. Evito el supermercado por razones de sostenibilidad y un estilo de vida que he construido en los últimos años: comprar localmente, comprar sin plástico. Estoy llegando a mis límites.

El agropecuario aún está abierto. El distanciamiento social? No existe. Traté de dejar espacio a otras personas, de no tocar nada si no fue necesario. Pero todo seguía como siempre. Mi pequeña gota se perdió en un océano.

NO TODOS LOS TRABAJOS PUEDEN CAMBIAR A HOME OFFICE

“No debería ser así”, pensé, ya que constantemente me empujaba alguien mientras empacaba los mangos que acababa de comprar. Mantener una distancia de dos metros? Imposible. Lineas en el piso? Me hizo reír.

No todos los profesionales pueden cambiar a la oficina en casa. Mientras que los gerentes de proyecto pueden trabajar desde casa, los dueños de cafés literalmente se encuentran frente a puertas cerradas, sin importar dónde. He leído los posts de mis cafés favoritos en Stuttgart, Frankfurt, Berlin, Múnich. Todos cierran sus puertas. Me duele verlo desde lejos. Y más me duele verlo cercano. Los artistas? Se cancelaron los conciertos, se cerraron los teatros. En Alemania, el gobierno aseguró a los artistas de apoyo financiero. Un gesto conmovedor.

En México, sin embargo, veo que el contexto es diferente.

“La economía de mi país no me permite ahorrar”, me dijo un taxista. El taxista a mi lado tosió, diciendo que tenía que cuidar a sus padres, mayores de 80 y más de 90. Estaba muy preocupado. “Si no puedo pagar el auto este mes, no podré trabajar”.

¿Por qué me senté en este taxi y no me quedé en casa? Tuve que ir al banco. Recuerdo el banco en Alemania, que no tiene sucursal, todo se hace en línea. No quiero comparar. Solo quisiera que el mundo estuviera más justo, y no nos forzara a hacer un compromiso entre la salud y el sobrevivir económicamente.

Tuve que ir varias veces al banco durante la semana pasada. Las reglas un poco más estrictas cada vez que fui. La primera vez no les dejé tocar mi tarjeta a los empleados del banco que estaban en la entrada, por miedo que pudiera contagiar a otras personas. Me duele vera personas mayores, pensando que lo que yo hago puede tener consecuencias graves de su bienestar, de su vida.

La última vez que fui, parece que ya fue ley: no se toque la tarjeta de nadie al entrar al banco. Primero se cubrieron los asientos. Ahora solo se permiten 10 personas en la sala de espera al mismo tiempo. El hombre que procesó mi solicitud se toca la cara, se limpia la nariz … y luego pide mi tarjeta. ¿Qué parte de “Corona Virus” y “No se toque la cara” no quedó clara?, pensé. ¿Y por qué nos cuesta tanto ver la responsabilidad que tenemos, cada persona?

FAKE NEWS Y LA OPRTUNIDAD DE LAS REDES SOCIALES

El gel antibacterial es contra bacterias, no mantiene alejados a los virus. El cubrebocas no es necesario y útil para todos. De hecho, no deberíamos comprarlo, si no es necesario, corremos el riesgo de que en los hospitales ya no habrá suficientes cubrebocas. Después de 20 minutos, el aire que respiramos moja el cubrebocas, ya no sirve. Vi algunas personas haciendo deporte con cubrebocas. Me imagino que tiene un efecto de 2 minutos. Dejémoslo en los hospitales, y quedémonos en casa. Por favor.

La pandemia ya no se puede parar. Pero como sociedad, podemos contribuir a que la cantidad de personas que se infectará, no se infecta al mismo tiempo, pero poco a poco, para que los hospitales puedan atender a las personas infectadas.

¿Qué da esperanza? Las redes sociales. Gracias a las redes sociales, podemos escuchar historias, ver fotos y videos de países que comparten sus errores. Se escuche la llamada de quedarse en casa, se comparte el hashtag #yomequedoencasa, se comparten las fotos y los videos de la vida en cuarentena autodeterminada. Muchos artistas también siguen compartiendo sus fotos desde casa. Los festivales se cancelan y se trasladan a la sala virtual. Gracias.

Esperemos que siempre haya más cerveza en el país que personas infectadas.

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